
Mario Arredondo Jordán, estudiante benamaurelense de 16 años, participará en la edición 2026 de la Ruta Quetzal, programa puesto en marcha por el mítico Miguel de la Quadra-Salcedo en el año 1979.
200 jóvenes de toda España participan en esta edición, para cuya selección se tienen en cuenta exigentes requisitos académicos. De toda Andalucía, sólo 34 jóvenes han sido seleccionados, con una nota de corte de 8,7 en el expediente académico.
Francisco Torregrosa, alcalde de Benamaurel, y Lourdes Gallardo, concejala de cultura, han entregado a Mario la bandera oficial de Benamaurel para que le acompañe en esta gran aventura que sin duda será inolvidable para el joven benamaurelense.
La Expedición 2026, Tras las huellas de Urraca la Temeraria, 900 años del Reino de Galicia, instalará su primer campamento en el municipio pontevedrés de Vilanova de Arousa. Esta rica localidad marinera vio nacer a uno los autores clave de la literatura española del siglo XX: el dramaturgo, poeta y novelista Ramón María del Valle-Inclán. Nuestros expedicionarios visitarán su Casa-Museo y celebrarán el primer centenario de la publicación de “Tirano Banderas”, considerada la obra cumbre en el desarrollo novelesco del esperpento. La casa, conocida también como “Casa do Cuadrante”, recoge buena parte de su obra y otras publicaciones relacionadas con su vida.
La ruta Quetzal
En 1979 y por sugerencia de S.M. el Rey de España, el periodista Miguel de la Quadra-Salcedo creó este programa con el objetivo de consolidar entre la juventud los cimientos de la Comunidad Iberoamericana de Naciones entre todos los países de habla hispana, incluidos Brasil y Portugal.
Desde la primera edición en 1979 hasta el año 2016, las expediciones recorren América y Europa siguiendo siempre las huellas de personajes cruciales en la historia de la Comunidad Iberoamericana, dando especial importancia a las culturas precolombinas y a las épocas de la independencia de los países iberoamericanos, sin olvidar las tres culturas que España pasó a América: la islámica, la judía y la cristiana.
En su nueva andadura, Ruta Quetzal continúa el legado de Miguel de la Quadra-Salcedo en una experiencia formativa única que marca un “antes” y un “después” en la vida de los 200 jóvenes que cada año participan en ella, y que no sólo sirve para ampliar sus conocimientos a través de las más diversas disciplinas académicas, sino que también es un valioso instrumento para sensibilizar a la juventud en la protección del medio ambiente y el desarrollo del espíritu de cooperación internacional, animándoles a observar con atención los países que se visitan, con el fin de crear una nueva y más real escala de valores, que va más allá de la riqueza y la pobreza.










