El tercer capítulo nos lleva a las balsas donde se cocía la fibra de esparto, un proceso delicado que transformaba la planta de verde a una fibra flexible y manejable. Durante semanas, el agua y la paciencia del trabajo colectivo hacían posible que la fibra se volviera apta para su uso en talleres y cestería.
Como en un escape room, al final del vídeo los participantes encontrarán una pista que indica la siguiente estación de la ruta, manteniendo la sensación de descubrimiento y aventura. Cada observación, cada detalle del proceso, ayuda a avanzar y a entender la importancia de la colaboración en la tradición del esparto.
Este capítulo permite experimentar de manera inmersiva la historia y la cultura agrícola de Benamaurel, convirtiendo el aprendizaje en un juego práctico y sensorial. Gracias a Visavi – Benamaurel teje futuro, esta experiencia educativa se integra en la ruta familiar, acercando patrimonio y entretenimiento.









